Guayaquil: condecoran a conductor y guardia que ayudaron a personas durante los hechos de violencia

Daivy Franco, guardia de seguridad, y Daniel Medina, conductor, fueron condecorados por ayudar a personas durante los hechos de violencia en Guayaquil. Este acto se dio la tarde de este jueves, 11 de enero de 2024, en el Municipio de Guayaquil. 

Felipe Cabezas-Klaere, secretario municipal, destacó la valentía de los ciudadanos. “Al optar tan valerosas acciones resaltan la característica solidaridad de los hijos de la ciudad de octubre ofrendando su propia existencia en favor de sus semejantes”. 

Franco y Medina saludaron al alcalde Aquiles Alvarez y recibieron la ovación de los presentes. Luego, recibieron su condecoración. 

El martes, 9 de enero de 2024, Franco cumplía sus horas de trabajo en las instalaciones del hospital del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), Los Ceibos, en el norte de Guayaquil. 

Pasaron unos minutos y vio que unas personas trasladaban a una joven herida en medio de la calle. Rápidamente salió a ayudarla porque su compañero estaba ocupado con otras emergencias. “Salí corriendo a auxiliarla y cuando llegué, la agarré y fue que salí corriendo hacia emergencias”, contó al medio El Universo. 

Horas más tarde, Franco supo que la joven estaba estable y se recuperaba satisfactoriamente. Eso fue un alivio para él. 

Mientras que Medina ayudó a grupos de personas a trasladarse en la unidad de transporte de la línea 90. Él tiene 28 años; cinco de ellos conduciendo el automotor

El martes, el joven se “encomendó a Dios” y trasladó a varios grupos de personas hacia los diferentes lugares, en medio de los hechos de violencia. “Mi familia estaba desesperada por mí y la gente de la cooperativa llamaron que nos retiráramos. Pero yo me encomendé a Dios y dije: No, Señor, hay mucha gente desesperada que se subió al bus. Yo voy a llevar a todos”, relató al mismo medio. 

Así lo hizo. “Hubo un caos terrible. La gente desesperada decía: Señor avance, pero yo les decía, Madrecita querida no se puede. Estuvimos casi dos horas”. 

El Telégrafo

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